El pincel que bajaba de la torre
En este relato original de Nuovonome, Ali pintaba desde una torre con un pincel que alcanzaba cualquier pared de la ciudad. Su mural más famoso estaba tan alto que solo los visitantes del palacio podían verlo completo.
Le propusieron otro encargo en la cima. Ali eligió bajar a preguntar qué querían recordar los vecinos y trabajar con ellos sobre un muro junto a la plaza donde jugaban los niños.
El pincel perdió alcance, pero ganó colores que no había utilizado. Ali siguió pintando cerca del suelo: aquella obra podía mirarse, discutirse y continuar creciendo entre quienes vivían junto a ella.
