La habitación que miraba al mundo
En este relato original de Nuovonome, Javier vivía en una habitación cuyas ventanas mostraban paisajes pintados por viajeros. Llevaba años preparando listas de lugares que todavía no conocía por experiencia propia y deseaba recorrer algún día.
Una vecina pidió ayuda para abrir un observatorio. Javier eligió dedicarle algunas tardes sin abandonar sus planes de viaje, aunque temía que quedarse cerca redujera las posibilidades de partir.
Conoció navegantes que le enseñaron a orientarse. Partió con mejores mapas y una dirección para enviar noticias: participar en un proyecto cercano había ensanchado el horizonte que tanto deseaba explorar.
