La montaña que cambiaba de cima
Aitana dibujaba montañas que cambiaban de cima cuando nadie las miraba. Soñaba con colocar una bandera en el punto más alto y llevaba años preparando un mapa que nunca conseguía terminar del todo.
Durante una ascensión encontró un nido caído junto a su única cuerda. Podía seguir antes de que cambiara el sendero, pero decidió bajar unos metros y sujetar el nido entre dos rocas firmes.
Desde aquella altura descubrió un valle que sus mapas no mostraban. Regresó con dibujos de flores y nuevas rutas; la bandera quedó en su mochila, esperando una aventura que no necesitara demostrar nada.
