La escalera de las puertas pequeñas
Alicia reparaba puertas en una ciudad construida sobre escaleras. Todas las entradas estaban a la misma altura, aunque algunas personas necesitaban trepar y otras debían agacharse tanto que apenas podían llevar nada entre las manos.
Le encargaron fabricar una llave universal. Alicia comprendió que abrir las cerraduras no resolvía el problema y decidió construir un descanso amplio, con rampas y puertas distintas, utilizando las tablas de un almacén abandonado.
Pronto aparecieron visitantes que nunca habían entrado en la biblioteca. Alicia siguió coleccionando llaves, pero dejó de buscar una que sirviera para todos; prefería preguntar qué necesitaba cambiar en cada entrada para recibir mejor.
