El espejo del guardián aprendiz
En este relato original de Nuovonome, Miguel vigilaba un jardín donde las sombras crecían cuando alguien fingía no sentir miedo. Su maestro le entregó un espejo que mostraba las dudas en lugar del rostro de quien miraba.
Antes de su primera noche quiso esconderlo. Eligió contar qué le preocupaba y repasar los caminos, las herramientas y las señales para solicitar ayuda cuando llegara el momento necesario.
Las sombras seguían apareciendo, pero sabía reconocerlas y actuar. Después enseñó a otros con el mismo espejo: admitir una duda había formado parte de aprender a cuidar aquel jardín.
