El delantal de los días difíciles
En este relato original de Nuovonome, Antonio cocinaba en una plaza donde las ollas recordaban a sus comensales. Su delantal guardaba una porción caliente hasta que alguien necesitara recibirla durante los días más largos.
Llegaron más visitantes que platos preparados. Podía reservar su bolsillo para clientes conocidos; eligió vaciarlo en la olla común y explicar cuánto alimento tenían entre todos.
Cada vecino añadió algo y compartieron una comida sencilla. Al lavar el delantal encontró otro bolsillo, cosido con retazos que las familias habían dejado como agradecimiento por aquella mesa.
