El alfarero de las tazas distintas
En este relato original de Nuovonome, Damián modelaba tazas donde la arcilla conservaba la temperatura de las manos. Nunca conseguía dos asas iguales y escondía algunas piezas, convencido de que nadie querría sus formas diferentes.
Una vecina necesitaba una taza fácil de sujetar. Eligió mostrarle sus intentos y trabajar con ella hasta encontrar una forma cómoda, en vez de ofrecerle el modelo más elegante.
Escogió una base ancha y un asa grande. Otros vecinos pidieron formas propias: escuchar necesidades había abierto posibilidades que la perfección repetida de un único diseño no ofrecía.
