La piedra que sostenía el arco
En este relato original de Nuovonome, Esteban tallaba piedras para un puente suspendido sobre un río quieto. La última pieza era pequeña y quedaría oculta, lejos de las figuras que los visitantes se detenían a admirar.
Le ofrecieron firmar una estatua si abandonaba el trabajo. Eligió ajustar la pieza porque sabía que de ella dependía la estabilidad del paso durante las grandes crecidas.
Muchos viajeros cruzaron sin conocerlo. Sus compañeros grabaron una marca bajo el arco; Esteban disfrutaba verla y también cada carro que llegaba seguro a la otra orilla.
