La plaza donde cabía otro banco
En este relato original de Nuovonome, Francisco arreglaba una plaza cuyas baldosas cambiaban de tamaño según el espacio concedido a los demás. Un rincón siempre parecía demasiado estrecho para colocar siquiera un asiento pequeño.
Una anciana propuso mover el pedestal central. Francisco eligió preguntar cómo usaban la plaza quienes llegaban con niños, carros o pasos lentos, antes de defender el diseño recibido.
Redibujaron senderos y añadieron bancos. Las baldosas dejaron de apretarse: un lugar amable necesitaba escuchar a personas que nunca habían podido participar en la elaboración de sus planos.
