La barca que esperaba otra voz
En este relato original de Nuovonome, Simón transportaba pasajeros en una barca cuyo timón respondía a dos voces distintas. Podía avanzar solo remando, pero cada travesía lo agotaba y apenas tenía tiempo para hablar con nadie.
Un pasajero quiso aprender a dirigirla. Simón eligió enseñarle las corrientes y acordar responsabilidades, aunque temía perder el lugar que durante años había tenido dentro de su propio oficio.
Encontraron otro ritmo y atendieron mejor a los viajeros. Compartir conocimientos no había borrado su experiencia: le ofrecía un compañero y espacio para seguir aprendiendo otras formas de recorrer el río.
