El caballo de las riendas sueltas
En este relato original de Nuovonome, Felipe cuidaba un caballo que encontraba senderos enterrados bajo las hojas. Si tiraban demasiado de sus riendas, el animal se detenía incluso cuando el camino parecía despejado ante los jinetes.
Durante una carrera oyó agua bajo el suelo. Podía insistir en llegar primero; eligió aflojar las riendas y observar por qué su compañero buscaba otra senda entre los árboles.
Evitaron un terreno hundido. Felipe aprendió a indicar la dirección mientras atendía las señales del animal: viajar juntos requería reconocer también lo que su compañero sabía del camino.
