El reloj que regalaba tardes
En este relato original de Nuovonome, Julián arreglaba relojes en una estación de trenes con destinos desconocidos. Uno podía alargar una sola tarde antes de detenerse para siempre y convertirse en un objeto corriente.
Lo reservaba para explorar otra ciudad. Al ver a su hermana preparando su primera exposición, eligió abrir el reloj y ayudarla a terminar el vestido en su pequeño taller.
Compartieron agujas, preguntas y risas antes de tomar el siguiente tren. El reloj quedó quieto: elegir un destino también había significado escoger con quién pasar parte del camino.
