Las piedras que recordaban pasos
En este relato original de Nuovonome, Santiago cruzaba un desierto donde las piedras conservaban sonidos de antiguos viajeros. Llevaba una de su aldea para escuchar cada noche las conversaciones de sus hermanos antes de dormir.
En un cruce cubierto de arena, varios caminantes discutían la ruta. Podía seguir únicamente su voz familiar; eligió detenerse para escuchar también las piedras que otros llevaban.
Entre los ecos reconocieron un camino al oasis. Continuó con nuevas compañías: llevar sus raíces le había permitido encontrarse con otras maneras de recorrer el mundo.
