El cartero de las palabras pendientes
En este relato original de Nuovonome, Emilio repartía cartas en una ciudad donde los sobres sin abrir se convertían en hojas. Guardaba mensajes que nunca habían encontrado a sus destinatarios entre las calles cambiantes.
Una carta echó raíces en su bicicleta. Podía tirarla; eligió buscar a quien la escribió y preguntarle si todavía deseaba decir aquellas palabras de otra manera.
La mujer decidió visitar a su hermana. Ambas plantaron el pequeño árbol en una plaza: la carta ya no era necesaria, pero el encuentro tenía una forma de seguir creciendo.
