El tejedor de tormentas
En este relato original de Nuovonome, Sebastián tejía velas en un puerto donde las tormentas dejaban hilos oscuros sobre la playa. Su maestro los reservaba porque resistían mejor que cualquier cuerda conocida por los marineros.
Un temporal rompió la vela de una familia. Sebastián eligió usar el material reservado y trabajar con ellos toda la noche, explicando después por qué había tomado aquella decisión.
El barco volvió a navegar. El maestro abrió el almacén para futuras reparaciones: conservar un recurso valioso tenía sentido cuando podía cumplir su tarea en el momento necesario.
