Las alas de la cometa remendada
Amelia construía cometas que transportaban cartas entre árboles gigantes. Había diseñado una de seda tan delicada que solo podía volar en días perfectos, mientras los mensajes se acumulaban durante las semanas de viento irregular.
Una tormenta rasgó la tela antes de su primer viaje. Amelia decidió remendarla con tejidos de distintos pesos y probar cada arreglo en trayectos pequeños, pidiendo a otras personas que observaran cómo respondía al aire.
La cometa terminó llena de costuras y voló por rutas que la seda intacta nunca había resistido. Amelia colgó el dibujo original junto a sus herramientas, agradeciendo la idea inicial sin exigir que el resultado se le pareciera.
