El escudo abierto
En este relato original de Nuovonome, León aprendía con un herrero que fabricaba escudos de metal celeste. El suyo mostraba una puerta tallada y pesaba menos cuando alguien confiaba en quien lo llevaba.
Llegó una tormenta de piedras y los habitantes cerraron la muralla. León vio viajeros fuera y eligió sostener el portón abierto, aunque su escudo todavía estaba incompleto.
Los vecinos acudieron con mantas y tablones. Todos entraron; el escudo quedó marcado y la puerta tallada se convirtió en recuerdo de una bienvenida compartida en medio del peligro.
