El abrigo de las estaciones
En este relato original de Nuovonome, Martín tenía un abrigo cuyos bolsillos conservaban tardes enteras. En uno dormía un verano y en otro cabía el olor de las primeras lluvias que recordaba de niño.
Encontró a un jardinero protegiendo plantas bajo la nieve. Eligió cortar el abrigo para cubrir las macetas, aunque así perdería para siempre sus pequeñas estaciones guardadas.
En primavera cada vecino le llevó una tela y cosieron otra prenda. Era un abrigo común, pero reunía historias nuevas de todas las manos que habían trabajado juntas.
