La pregunta del reloj sin agujas
En una biblioteca construida sobre un lago, Sofía cuidaba un reloj que respondía preguntas marcando la hora exacta del recuerdo necesario. El día de su nombramiento, las dos agujas desaparecieron dentro del mecanismo.
Los maestros exigieron una respuesta inmediata. Sofía eligió admitir que no sabía arreglarlo y pidió ayuda a la niña que limpiaba los engranajes, aunque nadie había escuchado nunca sus ideas.
La niña encontró las agujas enredadas en un hilo de cobre. Juntas repararon el reloj y dejaron una silla junto a la mesa para cualquier visitante que trajera una pregunta todavía sin respuesta.
