La taza reservada al visitante
En este relato original de Nuovonome, Juan atendía una casa de té donde una taza cambiaba de color con las conversaciones sinceras. Dejaba un asiento libre para quien llegara sin conocer a nadie en el barrio.
Un visitante calló toda la tarde. Juan pudo insistir en oír su historia; eligió explicar las costumbres de la casa y ofrecer té sin convertir el silencio en un problema.
El visitante regresó con un libro para compartir. La taza tomó un color nuevo: la confianza había encontrado espacio para crecer sin tener que cumplir un plazo delante de otras personas.
