El banco bajo el olivo
En este relato original de Nuovonome, Andrés recibió un banco demasiado pesado para llevarlo a su nueva casa. Su abuelo decía que guardaba las conversaciones de quienes habían descansado allí durante muchos veranos.
Podía venderlo por tablas o conservarlo lejos. Eligió reparar las patas y llevarlo a la plaza, aunque así tendría que compartir su recuerdo con personas desconocidas.
El banco reunió voces nuevas. Andrés seguía reconociendo palabras de su abuelo entre las conversaciones: aquella herencia encontraba continuidad al formar parte de las tardes de otros.
