La escalera de las preguntas
En este relato original de Nuovonome, Elías cuidaba una torre cuya escalera añadía peldaños con cada pregunta sincera. Algunos visitantes buscaban una respuesta definitiva y se marchaban al descubrir otra ventana en el piso siguiente.
Un muchacho preguntó por qué seguía subiendo. Elías pudo fingir conocer el final; eligió admitir que cada altura permitía mirar mejor los caminos que rodeaban su pueblo.
Vieron una aldea necesitada de agua y bajaron para reparar su acequia. La búsqueda había ampliado su mirada y los devolvía a una tarea concreta junto a otras personas.
