La estrella que cabía en un bolsillo
Noelia recogía objetos extraviados en una estación donde los trenes viajaban a través de las estaciones del año. Encontró una pequeña estrella de latón y un billete sin destino entre las tablas de un banco.
El revisor aseguró que la estrella concedía un único viaje. Noelia pudo escapar del invierno, pero la entregó a una familia que necesitaba reunirse al otro lado del deshielo, acompañándola hasta el vagón correcto.
Cuando el tren partió, quedó en su mano el cordón vacío. Lo utilizó para sujetar los nuevos billetes del mostrador y empezó a organizar rutas para otros viajeros, aunque nunca supo qué poder tenía aquel objeto.
