La panadera de los inviernos largos
Teresa horneaba en un molino donde la harina caía únicamente mientras alguien contaba una historia verdadera. Durante un invierno interminable, los vecinos acudían cada día y ella trabajaba hasta quedarse dormida junto al horno.
Una mañana apenas pudo levantar el saco. En vez de fingir que todavía tenía fuerzas, dejó sobre la mesa el cucharón de madera y pidió a los demás que prepararan juntos la masa.
Uno encendió el fuego, otra mezcló los ingredientes y un niño contó cómo había aprendido a pedir ayuda. La harina volvió a caer; Teresa comió el primer pan sentada entre quienes antes atendía sola.
